viernes, 26 de junio de 2009

Torrecillas

Siempre dije que consideraba a los andinistas una manga de masocos, que gozaban de las miserias a las que se obligaban. Mi decisión fue siempre la de no ser andinista.

Mi ascensión  al Purgatorio no fue mas que una dura caminata

Pero mi dedicación al esquí me invitaba a subir cerros  para fortalecer las piernas.

Me levantaba muy temprano para subir el cerro San Cristóbal y descender por el otro lado, hacia Pedro de Valdivia Norte, para desde ahí irme a clases .

Por lo general llegaba atrasado, y mi explicación no me la creyeron nunca .

Pero estaban las Torrecillas a las que empecé a subir desde muy chico. Tomábamos el tren militar hasta El Manzano,y pasando junto al edificio de Aduanas, que después de todo era la casa donde había nacido mi madre, atravesábamos la larga chacra para empezar la verdadera subida, bajo la mirada vigilate de la Lola que nos observaba desde el otro lado del cajón, en el  Purgatorio

El problema mas serio era la absoluta falta de agua que nos obligaba llevar pesadas cantimploras que se secaban.

mucho mas rápido de lo que hubiéramos querido. Así y todo, nos arreglamos para pasar una noche allá arriba. Cuando fue lanzado el sputnik, y supimos que se le podía ver a simple vista, lo vimos pasar desde el horizonte, hasta perderse en la montaña.

Solía invitar compañeros o amigos en la excursión a los que dejaba muy atrás por mi paso de esquiador.

Me acompañaba mi maquina fotográfica.  En una de esas, para esperarlos y tomarme un descanso , me recosté a la sombra de uno de los pocos árboles a la vista, y notando el hermoso encaje que formaban a contraluz las hojas, tomé la foto que considero la mejor que he hecho.

Alguien que conoce del asunto mirando la foto me dijo: " Pero este es un litre " . ¡ Yo había dormido una larga siesta debajo de un litre , y no me había pasado nada.!

Eso que había olvidado le obligado conjuro: "Buenos días señor Palma , yo soy el litre y si se porta bien, no le voy a hacer nada."

Llegados a lo alto , mirábamos los cóndores volar bajo nosotros y pasamos largo rato arrojando papeles u objetos livianos hacia el precipicio de mas de 1000 metros , que la corriente ascendiente nos devolvía a las manos.

Sintiéndome importante, decidí hacer una demostración de mis virtudes de escalador ( que no tenia ninguna ) y atravesar sobre el precipicio, de un lado a otro de la pared.

En algún momento perdí pie, y estuve, aun con la sensación de que fue por varios minutos, sujeto solo por mis dedos sobre los mil metros de pared .

Con verdadero esfuerzo logré recuperar pie y volver a la meseta , jurando nunca mas volver a jugar al escalador.

He cumplido con el juramento.

 

 

Me dicen que el proyecto Alto Maipo pretende utilizar la pared de Torrecillas para instalar los tubos de la caída y las turbinas que producirán la electricidad que Santiago necesita para iluminar vitrinas

.

Naturalmente que me opongo

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