Marcelino

Los huicholes son un pueblo muy especial de las montañas de Jalisco, Nayarit y San Luis Potosí, que se hicieron famosos a raíz de los libros de Carlos Castaneda , "las enseñanzas de don Juan" y varios otros, donde contaba historias de un shaman huichol, y sus experiencias con el potente alucinógeno conocido como peyote , que se da en el desierto de San Luis Potosí ( nótese que es San Luis Potosí y no San Luis DE Potosí ) Esto porque los españoles se dieron cuenta que las reservas de plata eran como las de Potosí en Bolivia.. La afluencia de los turistas en busca de experiencias místicas alucinógenas ha desvirtuado completamente el sentido de la acción de los huicholes. Una vez al año, caravanas enormes de huicholes, en una peregrinación que puede durar hasta dos meses, viajan al desierto de San Luis a recoger el cactus sagrado, " el abuelo ", que se ingiere ( dicen que es mas malo que el natre ) en medio de serias ceremonias
El huichol debe hacer esta peregrinación por lo menos cinco veces en su vida.
Hoy muchos de los peregrinos hacen el viaje en auto en unos pocos días. Y el arranque indiscriminado por los turistas de los delicados cactus que demoran 100 años en llegar a su estado adulto amenaza con terminar con la especie.
PLANTA DE PEYOTE FLORECIDA ( Desierto de Real de Catorce)
La Ety leyó la leyenda de que las mujeres huicholes cuando entraban en labores de parto, se instalaban en casas especiales, mientras el marido , en un segundo piso, permanecía con una cuerda amarrada a los testículos, cuyo otro extremo tenia la mujer y que tiraba cuando sentía sus dolores.
Marcelino rió cuando le conté la historia . " No, no es cierto " ," si así fuera, estaríamos todos eunucos " .
Marcelino vende sus pomadas que contienen peyote, de conocidos efectos curativos, camisetas y artículos de adorno , de una increíble belleza , producto sin lugar a dudas de sus excursiones alucinógenas.
Nuestros vecinos campinistas nos miran interesados. Hablamos en el difícil castellano de Marcelino, difícil de entender para ellos.
De vez en cuando, Marcelino toma su celular y hace misteriosas llamadas. Nos cuenta que lo han llevado a Alemania, Estados Unidos, Canadá, y hasta Alaska ( solo se quedo dos días ) para aplicar sus curaciones, en base a las pomadas de peyote.
Finalmente, contándome que está muy cansado por una excursión de pesca el día anterior, me pide que le preste mi hamaca para echar una siesta.
Se duerme como un bendito. Yo aprovecho para ir a a playa .
No me cabe la menor duda de que Marcelino es un autentico shaman huichol
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